top of page

El fotógrafo se lleva la cámara al rostro,
Coloca su pupila en el rostro del visor.
Elije el mejor angulo.
Ajusta la apertura del diafragma.
Y la velocidad del obturador.
Espera el momento preciso.
Retiene el aliento y
Aprieta el disparador.
Ya está,
El fotógrafo deja de existir.
La imagen queda quieta y en silencio,
Condenado por siempre a recordar
El presente terrible de los hombres.
ACERA DE MÍ

bottom of page